Pamplona ha quedado este viernes sin servicio de bicicletas eléctricas tras el ultimátum lanzado por la empresa concesionaria, Ride On, debido a problemas financieros derivados de retrasos en los pagos por parte del Ayuntamiento. La paralización del sistema, muy utilizado en la ciudad, afecta tanto a usuarios habituales como a quienes ya habían adquirido abonos o saldo en la aplicación.
El alcalde de Pamplona, Joseba Asirón, ha explicado que el Ayuntamiento trasladó a Ride On una oferta económica “generosa” para intentar mantener el servicio activo mientras se prepara una nueva licitación que dará comienzo después del verano y que tendrá un ámbito comarcal. No obstante, la empresa ha señalado que, sin el cumplimiento inmediato de los pagos pendientes, le resulta “materialmente imposible” restablecer el sistema, y ha subrayado que los retrasos incluyen la financiación comprometida desde septiembre de 2025, la compra de stock y compensaciones económicas acordadas previamente.
Desde el Consistorio se prevé que la nueva adjudicación se lance en marzo, con el objetivo de que el servicio renovado comience a implementarse en septiembre y esté plenamente operativo en diciembre. La futura concesionaria gestionará un contrato de 10 años con un coste anual aproximado de un millón de euros e incorporará la infraestructura actual del sistema, además de nuevas estaciones y bicicletas para cubrir la demanda de la comarca.
Mientras tanto, el Ayuntamiento ha diseñado mecanismos para proteger a los usuarios que hayan invertido dinero en abonos o wallets de Ride On, permitiendo transferir esos fondos a la futura operadora o ceder la deuda al Consistorio para su reclamación a la empresa, en un volumen estimado de 300.000 euros.
Relación entre Ride On y el Ayuntamiento de Pamplona
El conflicto se arrastra desde el inicio del servicio, en diciembre de 2021, cuando las tarifas no cubrían la viabilidad comercial prevista y se produjo un debilitamiento financiero que se sostuvo parcialmente gracias a fondos europeos. La situación se agravó con retrasos en la compra de stock y en el reconocimiento de compensaciones, lo que llevó a Ride On a suspender el servicio pese a múltiples reuniones y comunicaciones con el Ayuntamiento. La empresa insiste en que la paralización no responde a una decisión unilateral, sino a la imposibilidad de mantener la operatividad con seguridad y solvencia financiera.
El Consistorio, por su parte, busca una transición ordenada para garantizar que el sistema vuelva a funcionar de manera segura y para que los usuarios puedan continuar usando bicicletas eléctricas en Pamplona sin perder sus abonos ni su dinero.



