Faltan poco más de dos meses para el inicio de los Sanfermines y Pamplona ya tiene los diez finalistas del concurso del cartel anunciador de 2026. Seleccionados por un jurado técnico entre las 488 propuestas recibidas de toda España y de ocho países, los diez carteles pueden visitarse en el Palacio del Condestable.
Los vecinos empadronados en Pamplona tienen hasta el lunes 4 de mayo para votar su favorito, a través de la web, por teléfono o presencialmente en los centros Civivox. El cartel ganador recibirá 5.000 euros y anunciará las fiestas de este año.
Los diez finalistas, uno a uno

Ritmo y pasión
Para el jurado, es «la definición perfecta de un cartel, rotundo y con una identidad visual muy potente». El minotauro protagonista recoge elementos reconocibles de la fiesta como el toro, el chupinazo y la indumentaria sanferminera, con una paleta de colores reducida pero vibrante. El jurado aprecia además un homenaje al diseñador gráfico Saul Bass, autor de carteles icónicos como el de Anatomía de un asesinato.
Juntos
Realizado con técnica pictórica, el cartel «le aporta humanidad y personalidad al diseño». Los personajes aparecen juntos pero separados por un espacio rojo que evoca el flujo y trasiego de gente propio de las fiestas. El texto ocupa el hueco que rellenaría una persona, mimetizado con la imagen, y la vista cenital de la escena invita a entender los individuos como una unidad.
Paz y amor
Una propuesta desenfadada que, según el jurado, «utiliza ingredientes formales de los tópicos sanfermineros en un gesto de amable rebeldía». La simplicidad de sus siluetas y los trazos temblorosos conforman una imagen directa y de carácter delicado. El jurado destaca su pertinencia como «invitación a la paz» en el contexto bélico actual.
La cuadrilla
Un cartel muy vivo y lleno de dinamismo que «consigue transmitir con acierto la esencia de los Sanfermines». Su composición repleta de escenas evoca el carácter colectivo y participativo de las fiestas, con un uso del color que aporta calidez y energía. La abundancia de elementos genera un cierto horror vacui que el jurado considera coherente con «la sensación de intensidad y desenfreno propia de los Sanfermines».
Esther Arata presenta el gran lío de colores, letra y números
Un cartel atrevido en el que «la emoción y la fuerza del trazo importan más que la perfección técnica». Fusiona el grafiti callejero con un primitivismo de trazos rápidos que generan una atmósfera caótica y llena de energía. Su carácter monocromo huye de los estereotipos sanfermineros y el jurado destaca cómo ese caos ordenado y popular es «consustancial a la fiesta de San Fermín».
Las piezas de la fiesta
Alejado de lo digital, este cartel representa los Sanfermines «como un tejido vivo». A través de retales de diversas formas y colores simboliza la unión entre diferentes personas, momentos y espacios. Las texturas aportan calidez y remiten a la vestimenta sanferminera en una propuesta que, según el jurado, «invita a la mirada pausada y a la libre interpretación».
Venir, ver… ¡Vivir!
Caravinagre, el icónico Kiliki, aparece a lomos de un zaldiko destacando entre el bullicio de la plaza del Ayuntamiento en plena jarana, al tiempo que sobresale en un juego tipográfico que anuncia San Fermín. La vibrante paleta de colores al óleo «refleja la luminosidad de un festejo que invita, como dice el título, a venir, ver y vivir».
Postal de San Fermín: la noche encendida
Los fuegos artificiales como elemento protagonista y colectivo. La composición guía la mirada desde el cielo iluminado hasta la Ciudadela y, finalmente, hacia la multitud. El jurado destaca su atmósfera nocturna muy bien trabajada y la presencia de la gente, que refuerza «esa sensación de marabunta compartida, donde lo individual se diluye en lo colectivo».
Rostro de tradición
Un cartel de composición clásica, limpia y elegante que propone un homenaje a la tradición y a la música popular. El rostro del gaitero protagonista se invisibiliza en el fondo neutro del cartel, invitando a un protagonismo anónimo y colectivo. El jurado señala que la figura «no deja de evocarnos a Javier Lacunza, figura clave en el renacimiento de la gaita navarra, fallecido recientemente».
Todo empieza en rojo
La apuesta más abstracta de la selección. El cohete, uno de los símbolos principales de la fiesta, atraviesa el espacio creando una composición bicolor. La tipografía es discreta, apenas un «apellido» en la parte inferior, y el jurado lo define como «un cuadro escuetamente bello en su simpleza».
¿Cómo votar?
Los vecinos empadronados en Pamplona pueden votar por tres vías hasta el 4 de mayo: a través de las webs www.pamplona.es y www.pamplonaescultura.es (hasta las 23:59 h), por teléfono en el 010 o 948 420 100 (hasta las 22:00 h), o de forma presencial en los centros de la Red Civivox con papeleta y DNI (hasta las 22:00 h). Solo se permite un voto por persona. El cartel ganador recibirá 5.000 euros y los nueve restantes un accésit de 500 euros cada uno.



